A veces, en las noches más frías, acostumbraba a acomodarse en la vieja mecedora del vestíbulo. Era entonces cuando parecía vacía, o perdida en un mundo interior al que yo jamás accedería.
Resultaba especial porque había algo en sus ojos que le hacían diferente. Las pocas personas que se que trataron con ella, solían fijarse en el matiz violáceo de su iris, pero yo no. Para mi sus ojos sólo contaban viejas historias para no dormir. Jamás intenté averiguar que pensaba en esos momentos, ni a que se dedicaba el resto el día. Sólo se que siempre aparecía en lugares oscuros y su presencia se podía disolver como si del humo de un cigarrillo se tratase. Es así como apareció en mi vida una fría noche de Marzo.
Desde entonces y poco a poco descubrí, que eramos totalmente opuestos, pero complementarios.
Hoy, me he dado cuenta de que han pasado exactamente siete años desde aquella fría noche de marzo. Escribo este diario desde entonces y hoy es propablemente la última vez que lo haga, pues acabo de descubrir que en realidad estoy muerto. Curiosamente, he asumido a una velocidad brutal que esto no está del todo mal, pues he perdido el miedo al más allá, gracias a sus ojos.
Siempre pensé que mi epitafio sería distinto. Diferente. Ahora se, cuáles son las palabras adecuadas:
"Pude sobrevivir a todo, pero no pude vivir sin ti ni tu presencia, porque tu también formas parte de la vida".
Sin más, me despido y cierro el diario asegurandoos que la muerte es una dama que besa de maravilla y posee unos ojos violáceos en los que alberga pura pasión. Disfrutad amigos de la vida y conformaos con su aliento, pues ya llegará el momento en el que vosotros también le beseis la boca.
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["Para morir, sólo se necesita estar vivo"]
Esa dama de negro y de ojos violáceos llegará tocando el portal cantando una bella melodía y la acompañaremos sin saber adónde nos lleva... ¿mares de alegría o de perdición?
ResponderEliminarUn abrazo del alma
Cuando aparezca esa dama de iris violáceos y me bese en la boca, la acompañaré sin titubeos, sólo deseo que sea tarde y sin sufrimiento, será una reunión con seres queridos.
ResponderEliminarUn beso
No me lo puedo creer, siempre respeto las decisiones de cierres de blog y demas, pero una historia que te a mantenido durante 7 años, porque no puede renacer de nuevo de una manera distinta en forma de amistad????
ResponderEliminarbesotes de esta peke.
pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe caliente, siempre que quieras....
No está mal como epitafio. Los ojos violetas ¡tienen un peligro!
ResponderEliminarVero, no cierro el blog: de momento noem he topado con ojos violáceos... ejeje. Es sólo una historia más, de las que me gusta escribir.
ResponderEliminar¡Qué nadie se asuste ni deje de visitarte! que no me marcho... :D
La señora esa que por suerte sólo nos visita una vez en la vida... pero que cuando venga, pues nada, un buen beso y ya está... Si es joven y yo soy agüelico lo ideal.
ResponderEliminarUn abrazo amiga.
Podemos y debemos sobrevivir a cualquier presencia. El camino y la vida continua, contigo y sin ti, todo es fruto del ego.
ResponderEliminarBesssssssss
Fulminada me has dejado!!! nunca imaginé que la muerte tuviera semejante color de ojos... un beso de agua violácea
ResponderEliminarTipo II !!!! también es la mía... jajaja casualidades!!
ResponderEliminarA mi me queda una sensación de frio por la espalda despues de leer esto, lagarto lagarto, jeje.
ResponderEliminarBesinos de buenos dias.
Que veeeeeeeeengasss o no te enteras!!!
ResponderEliminarQue te falt aun premio "De interes" apara ti, luego me diras que no me acuerdo de ti!!!
Jaaajajaaaaa.
Besos guapisima!!!!
Hay multitud de manera de describir la muerte, tantas como muertes hay, y he de reconocer que me ha gustado tu relato, hacia tiempo que no escribias prosa, ¡con lo bien que lo haces!.
ResponderEliminarYo no estoy muerta, simplemente problemas de cambio de portabilidad me impide actualizar absolutamente, pero por supuesto no iba a dejar de pasarme por tu blog, SIEMPRE me es un gran placer.
Kerida amiga.
La resisitencia a la muerte o la ignorancia nos pueden aliviar o por el contrario, no dejarnos disfrutar de la vida.
ResponderEliminarNo se si la voy a besar, pero seguro que ella, llegará un dia que me abrazará.
Un besazo
Niña, ya te mandé la invitación, ¿la recibistes?
Me gusta como has descrito a la muerte...
ResponderEliminarUn beso.
Me ha encantado tu amalgama de adjetivos. Tu forma de escribirlos y describirlos.
ResponderEliminarSeguiré vivo para volver a leerte.
Que por cierto, tienes un par de frases que, ufff...
Hasta pronto.
Me han asustado por ahí arriba y creí que cerrabas el blog!
ResponderEliminarMenos mal que no...
Bonita historia y bonito epitafio.
Un beso.
Dejaremos que su beso sea lo más dulce posible y haremos se camino inevitable.
ResponderEliminarMe ha gutado la historia.
Un beso
Acabo de llegar y voy a hechar un vistazo a tu blo...
ResponderEliminarSaludos.
ahora me da por pensar...¿cuál será mi epitafio? Me pongo a ello ahora mismo...
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